Un gesto pequeño que depende de todo el brazo
Una caricia en la cabeza se reconoce por un contacto pequeño, pero su lectura depende del recorrido completo del brazo. La mano llega desde un hombro, pasa por un codo y encuentra la cabeza del otro personaje.
Introduce las estaturas y asigna colores que permitan distinguir los brazos. Elige después quién acaricia.
Cabeza y mejilla no son el mismo punto de llegada
Caricia en la cabeza sitúa el gesto sobre la parte superior de la figura. Observa el espacio entre codo y torso, y comprueba cuánto de la mano queda visible desde delante.
Caricia en la mejilla desplaza el punto de llegada hacia el lateral del rostro. Compara cómo cambia la dirección del antebrazo y qué parte de la cabeza queda tapada.
Cuando inicia el personaje más bajo
Intercambia los papeles y sigue otra vez el recorrido hombro, codo y mano. La misma pareja puede producir una lectura muy distinta cuando inicia el personaje más bajo.
Con ciertas diferencias de estatura, esa adaptación puede incluir una flexión o la aparición de un escalón.
Comparar dos diferencias de estatura
Empieza con 170 cm y 170 cm. Aunque los personajes compartan estatura, uno extiende el brazo y el otro recibe la caricia, de modo que el conjunto ya tiene una asimetría.
Prueba después 180 cm y 165 cm, con la persona más alta iniciando. Mira el contacto sobre la cabeza y cambia a la mejilla sin alterar las estaturas.
Dibujar desde el hombro hasta el contacto
Marca primero el hombro de quien acaricia y el punto de contacto en la otra cabeza. Sitúa el codo entre ambos y comprueba la dirección del antebrazo.
El perfil permite distinguir qué brazo pasa delante de la cabeza y cuál queda detrás.
El recorrido del brazo dentro del encuadre
La mano y el codo explican el contacto. Un recorte centrado únicamente en las caras puede ocultar el recorrido del brazo.
